lunes, 28 de mayo de 2012

MEMORIES.

En serio. Creo que tengo el "síndrome de diógenes de los recuerdos". Suena como la enfermedad más aberrante del planeta, pero es 100% verídico esto que explico... Esta enfermedad consiste en la manía-obsesión de acumular todos los recuerdos posibles, ya sea en formato material o en formato mental. Del material tengo ya más de una caja llena de papelajos, tickets, fotos, souvenirs, cartas, cintas, entradas de cine, hasta algún juguete de happy meal del McDonalds. El formato mental es otra historia. Ahí es donde está realmente el problema porque, al fin y al cabo, tener una caja llena de trastos no es para tanto. Pero todo eso que no puede guardarse en una caja, ¿dónde queda? Porque si tenemos que confiar en nuestra memoria... ¡apaga y vámonos! Un acento, una sonrisa, una broma, una noche loca, la complicidad, un viaje, un consejo, palabras que calan hondo, un sueño de esos raros, mil chorradas, todo lo que dijimos en una segunda cita (porque de la primera, si no hubo segunda... mejor no acordarse), una tarde tonta y sobre todo esos días en los que pensaste "hoy he sido feliz" aunque no hubiese pasado nada en especial. Me parece una tremenda injusticia que el tiempo y nuestra mierda de memoria nos condenen a olvidar tantas y tantas cosas.
Pero por sacar algo positivo, como yo creo que se le debe sacar siempre a todo, este olvido masivo de experiencias no significa que no haya sido importante, verdadero o real. Puede que no te acuerdes de los detalles pero al menos al pensarlo te vendrá a la cabeza un "qué tiempo tan feliz".

2 comentarios:

  1. Hola, me topé con tu blog y me gustó lo que escribiste, es muy cierto!

    Te invito a visitar el mío:
    http://mon-whatsshewearing.blogspot.mx/

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  2. Para ser feliz es necesario no tener buena memoria.

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